martes, 17 de febrero de 2009

Descubriendo las naranjas de Sevilla + café

Boceto de un naranjo sevillano
Cada viaje que he hecho a Sevilla me ha dejado un sabor especial. En esta ocasión me enamoré de los Naranjos. Supongo que siempre han estado ahí pero no los había descubierto...
Por las calles del centro, aledaños e incluso más allá. Cientos de pequeños naranjos llenos de preciosos frutos hacen que la visita a Sevilla cobre un encanto especial.
En cualquier esquina te llega el aroma a naranja ya que caen y se desparraman por el suelo formando parte del paisaje urbano, bailando en las aceras, entre los pies de los niños o despachurradas por doquier. Serán naranjitas amargas pero endulzan el aire de esa ciudad. El último día, además, se sumó la espléndida lluvia, inundando todos los rincones, incluidos los más secretos de nuestros zapatos y bolsos, dejando a las naranjitas sevillanas cono si fueran barquitos sin rumbo. Y así, huyendo de la lluvia, acabamos tomando café y yo dibujando, juzguen ustedes mismos...
Por cierto, ya me han hecho la boca agua con los Naranjos en FLOR y la ciudad oliendo a Azahar, lo tengo apuntando en mi lista...

2 comentarios:

Adijirja dijo...

Hay cosas que solo vemos cuando es el momento adecuado para ello. Me gustan tus "naranjas marineras".
Abrazos,

La Princesa Ilustradora dijo...

Cuánta razón tienes Adijirja. Gracias.